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Granjas de animales

Si nos preguntamos: ¿qué aprovechamos de los animales para beneficio humano? La primera respuesta que nos viene a la cabeza es: ¡su carne!

Es cierto que el principal destino del ganado que criamos es para servirnos de alimento. Pero hay varias estrategias y formas de conseguir este alimento.

Animales criados para comer

Desde la prehistoria, cuando los homínidos empezamos a asentarnos en poblados, conseguimos domesticar animales para varios usos: por su fuerza, para ayudarnos a trasladar cosas o a cultivar los campos; por su piel y huesos, para fabricar utensilios y ropa; y por su carne, para alimentarnos.

A partir de entonces, se ha avanzado mucho en la cría de animales para obtener su carne. Durante el siglo XX se llegó a una industrialización tan grande de ese sector primario que se empezó a cuidar también del bienestar y la forma en la que viven los animales, aunque su destino final sea el sacrificio para nuestro beneficio.

Pero, ¿conoces todos los animales que se crían para comercializar su carne?

A ver: tenemos las vacas y sus terneros, los cerdos y sus lechones, las ovejas y sus corderos, las cabras y sus cabritos, las gallinas y sus pollos, los pavos, los conejos, incluso nos podemos acordar de los patos.

Pero también se comercializa carne de otras especies de vertebrados: carne de caballo, carne de avestruz, sin olvidarnos de todas las especies de peces.

 

Piscifactorías

El caso de los peces es especial, porque hay muchas especies que se crían en cautividad, en las piscifactorías, pero aún hay mucho pescado que se obtiene de las pescas en mar abierto o en ríos. Hay salmón salvaje y de piscifactoría, trucha de río y de granja, bacalao del mar y de acuicultura, y atún pescado en red y de piscifactoría. La mayoría de la lubina y la dorada que se consume procede de granjas acuáticas, igual que los lenguados y los rodaballos.

El grupo de invertebrados también es fuente de alimento, y también es susceptible de la cría especialmente enfocada a su consumo. Así, nos encontramos con las piscifactorías de mejillón, granjas de almejas, de ostras y vieiras, además de granjas de camarón blanco y de langostinos. También se cultivan pulpos y caracoles, y se usan piscifactorías para conseguir microalgas y microinvertebrados para alimentar larvas de peces y moluscos.

Asimismo, se aprovechan los huevos de esturión para hacer el caviar. Los esturiones se pueden criar en piscifactorías, y separar a las hembras para obtener de ellas el delicado manjar.

Sostenibilidad y biodiversidad en las granjas

En todos estos casos, el consumo de estos animales para alimentarnos empezó con la caza y la pesca de los animales en estado salvaje. Muchas de estas especies de animales se mantienen vivas actualmente gracias a la cría en cautividad, ya que en estado salvaje están en peligro de extinción.

Por lo tanto, si mantenemos unos criterios de sostenibilidad en las granjas, teniendo en cuenta la biodiversidad y cuidando del bienestar de los animales, estamos contribuyendo al mantenimiento del medio ambiente. Por ejemplo, si consumimos pescado de una piscifactoría en la que tengamos la seguridad de que se cuida del bienestar de los animales, evitamos la pesca masiva de esa especie en estado salvaje, con lo que se mantiene el ecosistema donde vive de manera natural.

En Carnísima vendemos carne de animales que se han criado en cautividad, pero cuidando de que en nuestras granjas se tenga en cuenta el medioambiente. Apostamos por las granjas ecológicas y las que miran por el bienestar animal, y en muchas de ellas las razas que se crían estaban en peligro de extinción. De esta forma, estamos contribuyendo a aumentar la biodiversidad y mimando los ecosistemas rurales para garantizar su supervivencia.

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